miércoles, 30 de abril de 2014

Lo que la Warner se perdió

Hay momentos en la vida que piensas "Si es que en el fondo, yo esto lo sabía".

Es como esa voz que te dice "si te comes ese último trozo de pizza vas a vomitar". Y puede que 50 veces no termines a las 3 de la mañana abrazada al retrete, pero a la de 51 te pasa, y te arrepientes.
Pues bueno, para mí ese  porcentaje de probabilidad se eleva en un 98% de posibilidades de meter la pata de una forma tan tangible y hasta el fondo que a veces no me explico cómo no me he prendido fuego a lo bonzo.
Además, suele pasarme cuando estoy más motivada, esos momentos en que me como el mundo.
Y entonces es cuando la cago. Porque debo de tenerlo escrito en el código genético o algo: que en el momento en el que libere endorfinas, mi cerebro se colapse y acabe haciendo cosas como olvidarme la mochila en tiendas de Londres con toda mi documentación dentro, decirle a un profesor a la cara que me salté su clase (hace como dos días, sin querer...), aludir indirectamente en una exposición de medieval de clase que los judíos comían cerdo (a pesar de saber por infinidad de series americanas, de Woody Allen y una insistencia malsana de Moore en ello, que no, que no pueden)...

Y hay más, pero los cerebros (o el mío por lo menos) se las guardan para esos momentos que estás tranquila, a tu rollo, y de repente te recuerda que una vez, de pequeña, le propusiste al profesor que estaba organizando un teatrillo de Blancanieves que a la princesa podía salvarla un Pony. Y te pasaste el resto de los ensayos relinchando y a cuatro patas, tratando de hacerle ver la GENIALIDAD post-vanguardista de tu idea.

Pues bueno. A los 3 concursos que he querido presentarme este año, he incumplido los requisitos de 2, y el tercero (que es el día 2) está en la cuerda floja por culpa de ese poder parasubnormal mío que es el de cagarla. Y de cagarla bien, nada de "ay, es que me he equivocado unas décimas con las medidas". Una polla. Yo me miro las medidas, repaso 50 veces qué tengo que escribir en el cartel, le doy 20 vueltas, hago 3 pruebas de esquema distinto para el dibujo, voy a contrarreloj (porque me puse ayer por la noche y hoy tenía que terminar antes de que me cerrase la tienda de impresiones, que además está a tomar por culo de lejos de mi casa). En 6 putas horas seguidas, escuchando en bucle los dos malditos discos de Mumford & sons (que había ya escuchado Little lion man mínimo 30 veces), me ventilo el dibujo, no como, no me levanto de la silla, salgo corriendo a la tienda, donde me clavan 12€ (ish...) para imprimir...
Imprimir... este aborto gramático de la naturaleza...



Un poco más cerca...



"Fiestas y del Jamón"... Olé tus narices, Marta.

Yo tengo que confesarlo. En realidad soy del planeta Retrasus, más allá del sistema solar. Cuando un ataque alienígena reventó mi planeta, mis padres biológicos me enviaron en una cápsula a la Tierra, donde me recogieron. Y ahora utilizo mis maravillosos poderes de retraso cognitivo para luchar el día a día contra la más mínima posibilidad de éxito: ya sea profesional o a nivel personal.
 No le vendo mi vida a la Warner por ellos no quieren, que de lo contrario, tú verías. Steve Buscemi haciendo de mí, Y Elijah Wood de Loki. Si es que están perdiendo dinero al ignorar esta idea...

miércoles, 21 de agosto de 2013

Un día comiendo con la familia Castro López


Mi madre: Creo que ya han inaugurado el tanatorio nuevo de Lanjarón.
Ernesto (novio de mi madre): ¿Y estando tan cerca del pueblo, tendrá eso crematorio?
Mi madre: Creo que no.
Ernesto: Es que si no anda que el olor...
Mi hermano: La barbacoa, la barbacoaaaaa ♪♫
Yo *Espurreo el puré sobre todo por culpa de la risa nerviosa*

Sin contar con que el muy capullo le ha dicho a Ernesto (que tuvo un susto con el coche y un perro) que ha estado a punto de entrar en el Top 10 para estrenar el tanatorio...
Mi hermano menor es adorable...

lunes, 19 de agosto de 2013

Los yonkis, Loki y yo + el Mister Jagger del polígono

PD: Llevo escribiendo esto como tres años...
PD2: Como alguna gente me ha preguntado por los detalles del robo del portátil, allá van.



La fauna típica de Granada siempre se ha visto constituida por una variopinta heterogeneidad de sujetos: Desde pijas, chonis y perroflautas hasta bohemios, heavys de Pedro Antonio, mimos, señores que tocan el violín así tirando a mal (o igual son caprichos de Paganini y yo una inculta que no los reconozco en Re Menor) y gitanas endosándote el romero en la puerta de la catedral.
Sí, Granada es un lugar precioso.

Y últimamente se está llenando de gente aún más rara. En concreto, mi barrio y alrededores. Bueno, mi anterior barrio, gracias al señor, porque desde luego....
Como barruntaba mi madre, los edificios Osuna no eran un paraíso en la tierra precisamente. Ni ningún lugar para mí, porque por lo visto tengo un imán subcutáneo para los problemas injertado en el culo o algo. Es un proyecto nuevo de la CIA, creo.

El caso es que eso se junta con el hecho de que algún día, en alguna radiografía, encontrarán esa habichuela que me metí de pequeña por la nariz incrustada en mi cerebro y dirán "Ah, era por eso...".
Porque las cosas que hago en ciertas situaciones, normales normales, no son.
Como que se te acerque un hombre con una pinta más bien deteriorada y te pregunte así, sin venir a cuento, si tú te pinchas. Y claro, tu reacción no es ofenderte o asustarte. Tú te subes la manga y le pones el brazo delante de la cara al hombre, diciendo: No, señor, mire, yo no me pincho.
(Y le enseñas el otro brazo, por si acaso también)

A todo esto, Loki (que obviamente no es Tom Hiddleston, sino mi vasallo maligno), que estaba a mi lado, se quedó un poco sorprendido. Normal, hay que decir en retrospectiva. Cuando se le pasó la sorpresa, me cogió el brazo y lo bajó disimuladamente y le dijo al hombre que se fuera (cosa que hizo después de decirle que me hiciese una piscina (?) por algún motivo no muy claro).

Después de este incidente (y dos más, uno con un borracho en un bar que se enganchó a hablarnos del lenguaje universal del amor y Cristina y yo con cara de circunstancias, y otro con un tío tatuado muy raro que se puso delante de mí en mitad de la calle y no quería dejarme pasar (Loki insiste en que él lo intimidó, pero Loki mide metro y medio y no sé yo hasta que punto intimida a zumbados con su "mirada de la muerte") era obvio que iban a acabar robándome. Y que iba a ser un suceso igual de patético que los anteriores. Soy yo ¿qué queréis?

El caso es que yo siempre había tenido una imagen mental de mi primer robo distinta. Fue un poco decepcionante (sí, la gente normal se imagina como será el momento en el que dirán el si quiero o perderán la virginidad, pero yo me imagino cómo será mi primer robo... el caso...).
Me lo imaginaba como cuando Valjean se encuentra con el obispo, y este le recuerda que tiene el alma pura y que todo hombre es bueno por naturaleza.
Yo le recordaría a ese buen señor que su vida criminal había sido culpa de la sociedad, y que él alguna vez había tenido un sueño...

Pues bien, en realidad no me dio mucho tiempo a desarrollar el preparado discurso mental que había desarrollado durante toda mi estancia universitaria en Granada, porque me dio un tirón y no tuvo ni la cortesía de escuchar que él podía aspirar a más.
Hay que explicar, además, que me robaron en la puerta de mi piso (en el que ya no viviré este año) a las 5 de la tarde. Y hay una parada de bus justo enfrente de mi puerta en la que me acababa de bajar.
O sea, que me las apañé para que me robasen a plena luz del día en menos de 30 segundo a pie de mi objetivo. Fuck yeah.
Si la culpa no es mía, es de la falta de protocolo del ladrón. Ya no se respetan ni las medias en la cabeza ni nada.

Sobre todo por el hecho de que ME FIJÉ de reojo en el ladrón. No mucho, pero lo suficiente como para decir mentalmente "Se parece a Mister Jagger" (Un tío muy raro de youtube que Loki suele ver mucho). Pero claro, yo que iba a pensar que el falso Mister Jagger me iba a robar (de hecho creí que iba a entrar en mi edificio y estaba esperando a que abriese yo primero).

Y el muy traidor, no contento con ser un youtuber famoso, me robó el portátil. 

Ejem... y eso. En cuanto cogí las llave y me vio distraída me dio un tirón y empezó a correr. Lo que más recuerdo de esa escena es un poco cutre, de hecho. Porque de todas las posibles opciones (como en las películas, que empiezan a chillar "¡LADRÓN!", o la gente que memoriza todo detalle...) lo que yo escogí, mientras en mi cabeza sonaba un "nonononono" fue salir corriendo  a todo correr detrás del ladrón. Pidiéndole POR FAVOR que me devolviese el portátil.
Sí. Me roban y voy detrás esprintando en plan "Oiga, disculpe por favor, ese es mi portátil". Para que luego digan que no soy educada.

No sé que esperaba con eso, la verdad. Que el ladrón se volviese en plan "Ah, si me lo pides por favor, entonces toma, muchacha. Es que creí que no era tuyo, sino que tenías el síndrome de la mano extraña y lo habías cogido accidentalmente. Y ahora si me disculpas, tenemos asuntos justicieros que atender en el mágico mundo de la droga..." Y entonces se montaría en la scooter de su amigo, que saldría volando sobre un arcoiris mientras yo les despedía enérgicamente con la mano y sonaba de fondo The Final Countdown de Europe.  



...
[Pero no pasó eso]

Conseguí llegar a la moto que lo esperaba con la suficiente rapidez como para que el ladrón se pusiese nervioso y se le escapase el casco.

Así que ahí me quedé yo. Con el casco del ladrón en las manos, sentada en el suelo y llorando a moco tendido mientras dos niños pequeños flipaban por mi acceso de entereza y madurez.
No sé en los ordenadores normales, pero el mío estaba cuajado de escritos y de dibujos. Los escritos medio salvé todos los importantes. Ahora, los dibujos que no estaban subido a mi cutri-cuenta de dA o aquí, adiós.

Así que, después de que una mujer llamase a la poli en vista de que mis inútiles 23 años no reaccionaban, me levanté con toda la dignidad que me quedaba (Aclaro: Ninguna.) me volví a mi piso. Allí recluté a Loki y Chama para que me ayudasen a ir a la comisaría.
Al verme tan pocha, a Loki no se le ocurrió otra cosa que ponerse el casco él para animarme, lo cual fue una imagen en flashback que me vino a la mente cuando el agente me preguntó si habíamos manipulado mucho el casco.
-Nooooo oo oo o... solo por encima, para llevarlo.

Era responder eso o que somos una panda de imbéciles que nos habíamos estado probando una prueba de un robo (que no sirvió). Así que mientras contestaba a las preguntas del poli, Loki ponía cara de ir a pasar el resto de su vida entre rejas por haber tenido la ocurrencia de "¡Mira que cabezón tenía el ladrón!" y pensaba intermitentemente en delatar a Chama por comunista subversiva para desviar la atención.

Hasta la comisaría nos llevó un coche patrulla que se cruzó en nuestro camino casualmente, de lo que nos pusimos todos contentos como niños de 5 años hasta que yo recordé que estaba allí porque me acababan de robar el portátil y el ebook. La comisaría, que además, estaba en el polígono de Almanjáyar (conocido también como "polígamo" o "Mán jallá"), que es algo así como "¡Bienvenidos a Mordor!".
Menos mal que ya me habían robado todo lo valioso, que si no...
(Me escondí el móvil por si acaso)

Tras mi orgullosa denuncia, nunca más se supo del asunto, concluyendo con la fantabulosa aventura de mi primer robo.







Así que asumo que, si alguna vez vais al mercadillo de Granada, si veis un portátil con una pegatina de Squirtle, me podéis avisar...






lunes, 5 de agosto de 2013

Entrada de dibujos (II): Fanarts

 No hay mucho que decir al respecto, Harley y Poison Ivy.
 Y unos cuantos de Homestuck.



sábado, 3 de agosto de 2013

macro entrada de dibujos (I)

Bien, algunos dibujos que tenía subidos a otras redes sociales (los que no había subido a ningún lado se fueron felizmente con el señor que me robó el portátil xD) y que no había posteado aquí. De momento, los de mis historias (aunque muchos no los pondré porque son spoilers que aún ni he escrito -.-)

Imaginarium


Silverdust








Changeling 






Eden Island 
(La cual, milagrosamente, estoy dibujando en forma de comic)





Old Glory


domingo, 7 de julio de 2013

El día de la Pili

Bueno, como he decidido tomar las riendas de mi vida *drama*... está bien, las del blog, justo ahora, mientras una fiesta bakala está montada justo enfrente de mi ventana, quizás deba empezar por el inicio de los tiempos interesantes. O cómo tuve que huir en mitad de la noche de mi segundo piso de este año (si es que a alguien le interesa eso a estas alturas).

A cualquiera que le diga que he estado en tres pisos distintos en un mismo año pensará que la conflictiva soy yo. Y supongo que en cierta manera lo soy porque me meto en mi cuarto y no digo ni mu ni me interesa decirlo. Soy un búho y eso es algo que no gusta. Y cuando empiezo a percibir problemas, me vuelvo más huraña y no me gusta que la gente me hable amistosamente cuando no son amistosos, porque me obligan a responder con la misma amabilidad por educación y me siento hipócrita.

Aunque las últimas eran amor. Casi lloré cuando en el tercer piso comprobé que no había nombres escritos en las cosas, que nadie te espiaba ni salía de su cuarto cuando te escuchaba llegar para ver que hacías, ni se sentaba a tu lado cuando cogías el teléfono para enterarse de la conversación, ni te prohibían cerrar las puertas ni vivías con el miedo de que las cosas desapareciesen de la cocina...

  Diré en mi defensa en cuanto a esta paranoia que, salvo notables excepciones de personas amorosas (ellas saben quienes son, aunque a una no la veo desde final de primero), la gente con la que he vivido es cuando menos... excéntrica.

Y yo tengo un problema. Paso muy rápido del "No, si no es para tanto, no me importa, puedo vivir con ello" al "No lo soporto más" sin una transición lo suficientemente marcada. Así puedo limpiar la nevera que me dejó Pili llena de mierda, comprar todos los productos de limpieza por separado porque ella no quería compartir nada, encontrar mi cartón de leche aguado o soportar que las cosas desaparezcan de la cocina de repente porque sí sin rechistar porque no quiero pelea. 
Pero en el momento en el que me dice que no paga bombona de butano con nosotras (en pleno diciembre), puedo decirle que es una puñetera tacaña delante de su novio "mazao". 

¿Por qué? Porque voy a acabar muerta en un contenedor un día de estos.
¿Sabéis eso del instinto de supervivencia? Pues yo no lo tengo. Yo tengo una voz que me dice "¿Qué pasaría si metieses los dedos en el enchufe ese? Solo hay una manera de averiguarlo" en su lugar. Y lo he demostrado en un número de ocasiones alarmante.
Porque decirle eso a una señora que tiene cada una de sus posesiones con su nombre escrito a rotulador permanente, que espía a los demás y que quería prohibir que cerrásemos las puertas de nuestros cuartos cuando ella siempre echa la llave al suyo es como pasearte desnuda por la cuneta de una carretera poco transitada. 

Pero bueno. Eso sólo consiguió que la mujer dejase de hablarme y que mi madre me llamase todos los días para asegurarse de que seguía viva. 
Luego descubrimos una serie de cosas como que la cocina estaba equipada perfectamente pero esta mujer se llevaba cosas a su cuarto, que usaba la bombona que comprábamos Ana y yo y que el piso tenía un teléfono que ella había encerrado en su cuarto para su uso exclusivo y se negaba a sacar. 
      
E hice algo que no he hecho en mi vida, pero que me pareció, ante la presencia de una enferma mental posiblemente peligrosa, adecuado: No me callé.

Y el día que llegué a mi casa después de haber tenido una racha de dos días seguidos con exámenes y me encontré esto:



Fue algo así como el colmo. También había escrito su nombre en el cubo de la basura que llevábamos usando todo el curso, prueba innegable de que ahora era suyo en herencia familiar o algo así.
Y se me ocurrió la feliz, magnífica, infalible idea... de ir a tirar algo a ese cubo de la basura cuando ella estuviese en la cocina. Me pegó, para demostrar que mis planes de tocar la moral no son tan buenos.
Y mientras me gritaba si es que no sabía leer yo me había quedado en shock, ahí estampada contra el fregadero, no creyéndomelo, mientras el novio de esta dama decía "no te ha tocado, no te ha tocado".
 Creo, así, en perspectiva, que si no me hubiese tocado, no habría hecho falta que lo aclarase. Pero bueno, él lo dejaba ahí constar.

Tuve la suerte de que no estaba sola. Chama es ese tipo de amigas que no permite que los demás te toquen, porque aunque tú sabes que eres un bicho malintencionado, ella no. Ella cree que eres una persona estupenda y frágil. Y cuando escuchó el griterío que se acababa de liar en la cocina, apareció allí como Gandalf cuando se lavó con lejía a la afirmación de "¡¡PUTA, LE ESTÁS DESTROZANDO LA VIDA A MI AMIGA!!" que es así como conciliador...

A todo esto yo seguía ahí agarrada a mi fregadero pensando "Nos matan. Hoy aquí nos matan", hasta que opté más bien por sujetar a Chama antes de que dejase a Pili sin dientes (que por tentadora que resultase la idea, optaba por una negociación amistosa... que no se produjo nunca).
Tras un intercambio de acusaciones que se basaban en ella diciendo "hago todo esto porque seguro que tú me harías lo mismo si pudieses", descubrí que me había salido un morado en el lugar en el que me había pegado esta mujer. Chama de nuevo trató de reventar gente mientras el novio aseguraba que como "testigo imparcial" (no sé que entiende por "imparcial" él) eso debía de habérmelo hecho yo, porque Pili no me había tocado apenas, ya adoptando él también una pose amenazante.

No sé cómo me las apañé para sacar de allí a Chama, que se resistía a la idea de dejarlos ir impunes, y llevármela hasta mi cuarto para exponerle que me ayudase a hacer las maletas. Me iba.

Tenía un examen a las 8 y media de la mañana al día siguiente, pero me iba. Llamé a mi madre, lloré un poco de frustración y me dispuse a guardar todo.

Apareció Ana en la puerta diciendo que qué había pasado, que tenía la radio un poco alta y no se había enterado nada más que del portazo que dí en mi cuarto. Bueno, su cuarto está al lado de la cocina y decir que no se había enterado es como decir que te ha caído una bomba al lado pero no te percataste porque estabas muy metida en la lectura de Harry Potter.

Aun así, puedo entenderla. El marrón era mío. Era defender derechos básicos de que Pili no era la dueña absoluta del piso, pero seguía siendo yo la pringada que había ido a buscársela. Le dije que me iba y ella también empezó a hacer la maleta. Le daba miedo quedarse a solas con Pili y no se la puede culpar (de hecho, empezamos 4 en el piso, pero Victoria huyó al mes, dándose cuenta de cómo estaba el patio).
También el casero nos había dicho que como él estaba en Valencia, el problema era nuestro con Pili. No la podía echar porque era la única que le había exigido el contrato. Básicamente Pili se había quedado sola con el piso por 150€, que era lo que quería desde el principio.
 
Y al fin llegó mi madre con el coche, mi hermano y un cabreo materno de la hostia. Al escuchar el jaleo, Pili y el novio se encerraron en el cuarto por si acaso.
Y entonces empezó la venganza, mientras yo iba detrás en plan "No, no hagáis eso. No, mejor deja eso donde estaba..." y mi madre estrellaba huevos contra la nevera, le derramaba el zumo por la comida, le desenchufaba el congelador, vaciaba tazones de cereales en el fondo del cubo de la basura y lo volvía a tapar afirmando que "así se lo dejamos tal y como lo tenía antes de que limpiases". Mi hermano metía imanes en la tostadora, cortaba el cable del teléfono del que Pili se había apropiado injustamente, esparcía cartones por toda la estancia y había un jolgorio general de destrucción e injuria mientras la instaban a salir (y yo me moría de miedo por si volvíamos a pillar, que el novio tenía pinta de estar tan loco como Pili y mi madre pesa sólo 47 kilos).

Mientras, Chama bajaba maletas al coche y maquinaba atascarle el portero automático con una ramita ,cosa que impedí si quería volver a pasar algún día por esa calle sin que Pili me esperase en el balcón con un rifle de francotirador.

Antes de irnos, como yo había pagado sola una de las bombonas (la que no estaba encadenada y yo había estado tratando de medio esconder en el baño) que estaba entera, mi madre se plantó: No iba a gastar nada más mío. Y se la llevó, con dos cojones. Mientras mi hermano, al cerrar la puerta con todas sus fuerzas, gritaba "¡Ahora cuando lleguemos te llamamos al fijo! Ah, no, que no puedes."



viernes, 5 de julio de 2013

Breve inciso

Dibujando curas ridículamente sexys a las 6 y media de la mañana para un fanzine. Definitivamente he tocado fondo..

Ah, y voy a ir al infierno. Eso. Eso sobre todo.

PD: Pronto hablaré en serio por aquí. O eso espero. Tengo bastantes cosillas guardadas para contar ahora que por fin tengo VACACIONES, que van desde vivir con psicópatas hasta robos organizados/conspiraciones masónicas de portátiles.

Siento haber dejado esto tan muerto, pero la verdad es que se me han echado muchas cosas encima estos meses (y la de chorradas que me quedan por solucionar). Pero bueno, ya es verano. Y el verano nos hace libres.

Sé que eso último no es verdad. Desde los diez años no.